Más que sólo música para una fan
Crónica del fan que mató
a su ídolo.
Jhon
Lenon, uno de los grandes de los Beatles y el compositor del himno a la paz:
Imagine., fue asesinado por Mark David Chapman el 8 de octubre de 1980. Murió
con 4 disparos sobre su cuerpo. Lenon estaba acompañado de Yoko, su pareja y
algunos amigos.
Nunca
cantó ni en la ducha. Tenía miedo de su propia voz. Empezó la típica canción
que ningún estudiante del británico deja
de cantar en el Intermedio 1. Los sonidos se perdieron y el ritmo se rompió
cuando el profesor bajó el volumen. El
miedo al ridículo quedó atrás, el salón se llenó de gallos y desentonaciones.
Ella
cantaba como robot al que le dan cuerda.
No le importó lo mucho que le
costó a John Lenon componer uno de los éxitos más grandes: Imagine. El himno de
paz mundial que no lo salvaría de una muerte trágica. Su voz sigue en sus
canciones, pero él partió a un mundo idealizado por la biblia con 40 octubres a
cuestas.
Los
fans son anónimos. Nadie los recuerda. Pero existe uno que la historia no puede
olvidar: Mark David Chapman. Lo esperaba durante horas. Como uno de los tantos
admiradores que no les importa ni el frío, ni la lluvia, ni el intenso sol.
Todo vale la pena cuando vez al fin a tu ídolo. La espera terminó, él salió.
Aquel niño que corría por las calles de Texas, corrió hacia él para que le firmará
su disco Double fantasy.
Sean
muchos o pocas siempre conversan entre ellas. La espera es larga. Empieza la
competencia de quién sabe más sobre la vida del artista por el que pueden estar
todo el día paradas. Él no les dijo que consumía marihuana, que su padre lo
maltrataba, que fue víctima de acoso en el colegio, menos aún que había
intentado suicidarse y que padeció una enfermedad mental. Quizás como esas fans
solo entró en la competencia.
Las
fans no ven que su ídolo también es humano. Que de 6 disparos, 4 pueden ser certeros
y solo uno puede causarte la muerte. Y con
ello se borrará los errores que cometió. Nadie recordará al hombre que abandonó
a su hijo y esposa. Ya lo decía él mismo :” No creo en los Beatles; no creo en
Elvis; no creo en mantra; no creo en Zimmermann; no creo en la biblia; no creo
en Jesús: sólo creo en mi, en Yoko y en mí”. Siempre fue un apasionado, alguien
que dejo todo atrás por lo que quería.
Todos
recuerdan al gran cantante de los Beatles. Al revolucionario a través de la
música. Al que decía que la religión es sólo una manera de sacarles el diezmo a
los ignorantes, sólo existe un Dios, y ése no se enriquece como los curas
charlatanes.
La
vida de todo fan gira en torno a su artista favorito. Un artista se debe a su
público. Pero, ¿qué sucede cuando esa barrera se rompe? Cosas así suceden. “Momento
a momento, así es que vivimos ahora. Apreciamos cada día y también le tenemos
miedo. Podría ser el último día. Suena chistoso, pero cualquier día te podría
atropellar un auto o algo así. Estoy empezando a apreciarlo”. Uno casi nunca cumple sus propios consejos. Ojala
John Lenon haya podido cumplir sus propias palabras.
La muerte lo llamó. Volteó al escuchar su
nombre. Él Sacó el revólver, el ídolo de multitudes murió y el asesino pasó 20
años de cadena perpetua.
La fama tiene un precio. No
lo sabía pero esa sería su perdición. “Si pudiera ser un maldito pescador lo
sería. Si tuviera la capacidad de ser cualquier cosa menos lo que soy, lo
sería. No es divertido ser un artista. Es una tortura”.
La
ficción a veces supera la realidad. Sentado esperó su destino. Tomó el libro “El
Guardián entre el centeno”. Intento leer, no pudo. La policía llegó y lo demás
es historia.
Los
motivos son muchos y algunos dependen de la creatividad del creador. Hasta hoy
se preguntan ¿por qué lo mató?.Razones hay muchas. La ficción puede ser extensa
pero existe una sola realidad: John Lenon está muerto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario