miércoles, 7 de noviembre de 2012

Fanatismo


Más que sólo música para una fan

Crónica del fan que mató a su ídolo.



Jhon Lenon, uno de los grandes de los Beatles y el compositor del himno a la paz: Imagine., fue asesinado por Mark David Chapman el 8 de octubre de 1980. Murió con 4 disparos sobre su cuerpo. Lenon estaba acompañado de Yoko, su pareja y algunos amigos.

Nunca cantó ni en la ducha. Tenía miedo de su propia voz. Empezó la típica canción que ningún  estudiante del británico deja de cantar en el Intermedio 1. Los sonidos se perdieron y el ritmo se rompió cuando el profesor  bajó el volumen. El miedo al ridículo quedó atrás, el salón se llenó  de gallos y desentonaciones. 

Ella cantaba como robot al que le dan cuerda.  No le importó  lo mucho que le costó a John Lenon componer uno de los éxitos más grandes: Imagine. El himno de paz mundial que no lo salvaría de una muerte trágica. Su voz sigue en sus canciones, pero él partió a un mundo idealizado por la biblia con 40 octubres a cuestas.

Los fans son anónimos. Nadie los recuerda. Pero existe uno que la historia no puede olvidar: Mark David Chapman. Lo esperaba durante horas. Como uno de los tantos admiradores que no les importa ni el frío, ni la lluvia, ni el intenso sol. Todo vale la pena cuando vez al fin a tu ídolo. La espera terminó, él salió. Aquel niño que corría por las calles de Texas, corrió hacia él para que le firmará su disco Double fantasy.

Sean muchos o pocas siempre conversan entre ellas. La espera es larga. Empieza la competencia de quién sabe más sobre la vida del artista por el que pueden estar todo el día paradas. Él no les dijo que consumía marihuana, que su padre lo maltrataba, que fue víctima de acoso en el colegio, menos aún que había intentado suicidarse y que padeció una enfermedad mental. Quizás como esas fans solo entró en la competencia.

Las fans no ven que su ídolo también es humano. Que de 6 disparos, 4 pueden ser certeros  y solo uno puede causarte la muerte. Y con ello se borrará los errores que cometió. Nadie recordará al hombre que abandonó a su hijo y esposa. Ya lo decía él mismo :” No creo en los Beatles; no creo en Elvis; no creo en mantra; no creo en Zimmermann; no creo en la biblia; no creo en Jesús: sólo creo en mi, en Yoko y en mí”. Siempre fue un apasionado, alguien que dejo todo atrás por lo que quería.

Todos recuerdan al gran cantante de los Beatles. Al revolucionario a través de la música. Al que decía que la religión es sólo una manera de sacarles el diezmo a los ignorantes, sólo existe un Dios, y ése no se enriquece como los curas charlatanes.

La vida de todo fan gira en torno a su artista favorito. Un artista se debe a su público. Pero, ¿qué sucede cuando esa barrera se rompe? Cosas así suceden. “Momento a momento, así es que vivimos ahora. Apreciamos cada día y también le tenemos miedo. Podría ser el último día. Suena chistoso, pero cualquier día te podría atropellar un auto o algo así. Estoy empezando a apreciarlo”.  Uno casi nunca cumple sus propios consejos. Ojala John Lenon haya podido cumplir sus propias palabras.

 La muerte lo llamó. Volteó al escuchar su nombre. Él Sacó el revólver, el ídolo de multitudes murió y el asesino pasó 20 años de cadena perpetua.

La fama tiene  un precio. No lo sabía pero esa sería su perdición. “Si pudiera ser un maldito pescador lo sería. Si tuviera la capacidad de ser cualquier cosa menos lo que soy, lo sería. No es divertido ser un artista. Es una tortura”.

La ficción a veces supera la realidad. Sentado esperó su destino. Tomó el libro “El Guardián entre el centeno”. Intento leer, no pudo. La policía llegó y lo demás es historia.

Los motivos son muchos y algunos dependen de la creatividad del creador. Hasta hoy se preguntan ¿por qué lo mató?.Razones hay muchas. La ficción puede ser extensa pero existe una sola realidad: John Lenon está muerto.